Arena. Sentado, mirando a la nada. El puñado en mis manos escapándose, huyendo entre los dedos, resbalando por los huecos. Aprieto la mano instintivamente y se sale más deprisa. Blanda, acomodada a las partes de mi cuerpo apoyadas en ella, rodeándolo, envolviéndolo mínimamente, pegándose apenas. Se levanta aire y te da en la cara, violenta, molesta. Y cuanta queda fuera, parte cerca, parte inalcanzable.
Algún día me cubrirá y ya no la notaré.
Agua. Me rodea, me roza, me empapa, pero no entra en mi. Me golpea, me arrastra, me lleva, lucho en dirección contraria a ella. Me seco, me la quito y me vuelve a mojar. Y me vuelvo a secar. Me deja flotar encima y me siento mejor, pero no se cuanto duraré así. Vuelve el revolcón. Se pierde en el horizonte y no la veo toda, parece cerca el final, pero se que no llegaré nunca. Parte cerca, parte inalcanzable.
Algún día estaré hundido en ella y ya no la notaré.
Arena. Agua. La vida.
1 comentario:
Poético. Bravo.
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